Reflexiones

Algo falta


En diversas oportunidades hemos recibido solicitudes de alojamiento.

Personas que vienen enviados por alguna institución en busca de una solución transitoria para su situación.

Instituciones que llaman planteando una situación a la que deben dar una respuesta.

Los casos suelen ser muy distintos aunque tengan la realidad común de una salida del momento de forma urgente.

Es evidente que siempre reciben la misma real respuesta: No tenemos lugar.

Tal respuesta, que se dice desde la verdad, logra dejarnos mal puesto que dejamos en la calle a alguien.

Tampoco podemos recibir gente para que estén en malas condiciones.

En la parroquia no hay ningún lugar acondicionado como alojamiento.

No hay comodidades como para hacer tal cosa, no hay espacio para ello.

No es fácil decir que es imposible recibir a alguien más.

Tal vez alguien diga “el cura no los quiso recibir” y ello no me importa ya que sé carece de fundamento.

Una cosa es no querer y otra muy distinta el no poder.

Muchas veces, luego de una negativa, uno se pregunta cómo se habrá solucionado la situación. ¿Se habrá encontrado una solución?

¿Qué habrá sido del epiléptico que no tenía lugar donde ir?

¿Qué habrá sido del señor con su hijo bipolar?

¿Qué habrá sido de la mujer con sus hijas?

¿Qué habrá sido del señor al que debían operar y no tenía lugar para el pos operatorio?

Son situaciones que reiteradamente vuelven a mi mente con un gran signo de interrogantes.

Es evidente que uno quisiera poder dar una respuesta a todas las problemáticas que se plantean pero ello no es posible.

Ni siquiera existe la posibilidad de darles alguna referencia para una salida urgente.

Algo falta y ello es evidente.

Sé que no es de nuestra competencia el atender tales casos pero, parecería, nos hemos transformado en un punto de referencia.

No me incomoda tal cosa pero ello no hace otra cosa que poner de manifiesto el que algo falta.

Sé que no es sencillo ni fácil el organizar una posible solución.

Sé que implica mucho más que un lugar y algún mueble.

Desde que comenzamos con la actividad de la mesa compartida hemos añadido el servicio de dormitorio para cuatro personas que se alojan aquí.

Ello tiene un costo extra que con esfuerzo hemos asumido. No puedo quejarme ya que nunca falta la solidaridad pero no puedo dejar de reconocer que es parte del servicio.

Me dirán que alguno de ellos tiene problemas con el alcohol o con la droga. Si no tuviesen ese tipo de problemas muy difícil estarían en situación de calle.

Si no tuviesen esos problemas no estarían inmersos en la soledad o en la dificultad en la que se encuentran.

Sé que no es muy común encontrar seres en situación de calle pero tampoco se puede considerar no existen algunos.

Son, muchas veces, casos puntuales que son necesarios atender.

Son, en oportunidades, situaciones transitorias a las que se deben responder.

Lo cierto, lo real, es que hoy algo falta.

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