Reflexiones

Tengo miedo


Con toda naturalidad me habló de su futura intervención quirúrgica a la que será sometida.

Cuando terminó su narración esbozó una sonrisa y me dijo: “Tengo miedo”

No hace mucho pasó por el quirófano y dentro de poco deberá volver.

Me hubiese gustado poder darle una voz de aliento pero ninguna palabra surgió de mi boca.

Tal vez, a mí también, me daba miedo debiese pasar, otra vez, por esa experiencia.

Le escuchaba realizar el relato de sus dificultades actuales y de la necesidad de tal operación y admiraba lo hiciese con una sonrisa porque con humor.

Recordaba sus lágrimas anteriores cuando su operación anterior y comprendía no quisiese volver a revivir tal situación.

Entendía perfectamente su miedo.

Tiene una profunda vivencia de fe y, por lo tanto, no cabía le dijese se pusiese en las manos de Dios puesto que allí se encuentra esbozando un prolongado gracias.

La experiencia anterior le ha hecho ponerse en las manos de Dios y allí continuar para agradecerle constantemente.

Sabe no estará sola en ese trance puesto que muy cercana a su familia y con muchos que le quieren y le acompañarán decididamente.

Pero igualmente surge en ella el “Tengo miedo”

Rato después de la conversación aún conservo su rostro diciéndome de su miedo y haciéndome saber que ello me importaba.

La vida se encarga de ponernos en situaciones donde no resulta fácil decidirnos a dar el paso que se nos pide.

Casi a diario debemos armarnos de coraje para enfrentar lo cotidiano donde siempre surgen situaciones exigentes.

Vivir sin dejarnos arrastrar por la rutina o lo más fácil requiere un acto de coraje y determinación de nuestra parte.

Hay seres que poseen el don de la sonrisa y vivir con ella a flor de piel implica un ejercicio de determinación y audacia.

No siempre todo empuja a una sonrisa sino que son más, muchos más, los momentos en los que nos brota el fruncir el ceño.

En el interior de cada uno es donde se debe buscar esa fortaleza para mantener la sonrisa y ello no significa ignorancia sino decisión.

Es asumir la realidad, sus pros y sus contras, y tomar decisiones adecuadas

Es asumir que no siempre se debe optar por lo más fácil o lo más cómodo.

Hay oportunidades donde se debe optar y esa opción  llena de miedo pero, se sabe, es ello lo que se debe hacer.

“Tengo miedo” es un decir muy humano y muy natural.

No es una manifestación de cobardía ni de inconsciencia sino todo lo contrario.

Es tener muy en claro los momentos difíciles por los que se deberá pasar pero igual vivirlos con determinación y coraje.

Es tener miedo a perder la sonrisa durante el tiempo que se deba afrontar el dolor o la incomodidad.

Es tener miedo a volverse una carga durante la recuperación o depender demasiado de otros durante algún tiempo.

Tener miedo no es no estar con la determinación tomada sino ser coherente con ella en todos los momentos.

“Tengo miedo” y esbozó una sonrisa al decirlo. 

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