Reflexiones

Le pregunto


Está tan reluciente de puro nuevo que no quisiera ajarle.

Miro hacia atrás y hacia adelante y me surgen preguntas.

Sin ánimo de marchitar su comienzo debo preguntarle……..

¿Continuarán cayendo bombas sobre Alepo?

¿Algún día se sabrán los muertos que esa guerra ha causado?

¿Continuarán hundiéndose barcas atiborradas de inmigrantes?

¿Cuántos de ellos habrán encontrado, como tumba, las aguas que le auguraban futuro?

¿Logrará el Papa que la Iglesia de pasos de renovación y cercanía con los más necesitados?

¿Podremos, los cristianos, acercarnos un poco más al Jesús de los Evangelios?

¿Comenzaremos a animarnos a vivir el Dios de Jesús?

¿Continuarán los “ajustes de cuentas” y sus muertes sin culpables?

¿Seguirá aumentando el número de los que se refugian en la droga?

¿Continuará creciendo la inseguridad?

¿Qué más hay que hacer para que todas las casas y los comercios se vean libres de los ladrones?

¿Se ordenará el tránsito para que lo haya tantos accidentes?

¿Se frenarán las muertes de mujeres por parte de sus ex?

¿Se lograrán superar las diferencias con diálogo y no con violencia?

¿Los partidos de fútbol serán eventos deportivos o continuará imperando la violencia?

¿Los padres volverán a tener tiempo para ocuparse de sus hijos?

¿Se volverá a sentir la necesidad de construir la historia contando con Dios?

Te formulo estas preguntas y mi mira desde sus hojas en blanco.

Sobradamente sé que no habrá de brindarme una respuesta porque el hecho de cambiar un 6 por un 7 no cambia lo esencial.

Si cada uno de nosotros no se dispone a enfrentar el nuevo año con un corazón nuevo nada se modifica.

Continuarán primando los intereses particulares por sobre los intereses del bien común.

Continuarán mirando el bien estar más que el estar bien.

Continuará imponiéndose lo mío por sobre lo nuestro.

Si no enfrentamos el año nuevo con un corazón dispuesto al cambio nada habrá de cambiar.

Lo establecido ofrece seguridades y tranquilidad.

Ello siempre es más cómodo que el correr el riesgo de equivocarse.

Cuesta aceptar la posibilidad de ir contra la corriente porque ello implica aceptar ser cuestionado y tal cosa molesta y perturba.

Jamás, al meterse en el mundo de las búsquedas, se logra unanimidad.

Siempre surgen cuestionamientos que fomentan dudas e inseguridades.

Mucho más sencillo es esperar que otros comiencen con los cambios para, luego, sumarse a ellos.

Es más cómodo responsabilizar a los demás que el asumir nuestras responsabilidades.

Por más límpido que se encuentre el almanaque no nace limpio ya que todo depende de cada uno de nosotros.

Me imagino mirando sus días por escribirse y dando vuelta las hojas con nuestras manos llenas del barro de la historia del año transcurrido.

Poco a poco iremos dejando nuestras huellas en esos días blancos de puro futuro.

Necesitamos tomar conciencia de que somos nosotros, con nuestras conductas diarias, los escritores de la historia futura.

Si no cambiamos todo continuará igual.

Si cambiamos nos enfrentaremos a un año radiante de puro nuevo.

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