Reflexiones

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Flipar


Existen realidades que deben hacernos flipar.

Son realidades que nunca podrían dejarnos indiferentes.

Sobradamente sé que son muchas pero me limitaré a unas pocas para que nos sirvan de ayuda a una reflexión de cada uno de ustedes.

Acompaño estas realidades con algunas de esas preguntas que podemos realizarnos ante cada una de esas afirmaciones.

 

Dios me ama.

Por sobre la creencia religiosa que podamos tener jamás podemos ignorar que, desde nuestra condición de personas, somos razón del amor de Dios.

El solo hecho de poder disfrutar de la vida es una razón para sabernos amados por Dios.

El amor que Dios nos tiene lo podemos encontrar permanentemente en todo nuestro entorno y, sin duda, son muchas las manifestaciones del mismo.

Podemos, ante ello, realizarnos muchas y diversas preguntas para llegar a la certeza de que el amor no es algo que responda a alguna lógica sino que es un algo que brota espontáneamente en alguien.

Dios, que es amor, no puede hacer otra cosa que amarnos y no cesa de demostrarnos que lo hace.

¿Cómo puede amarme si no creo en Él?

¿Cómo puede amarme si nunca lo he tenido presente en mi existir?

¿Cómo puede amarme si nunca he sabido corresponder a ese amor?

Por sobre mis posturas personales debo saber aceptar que me ama porque me regala una serie de realidades que hacen a mi vida y solamente pueden demostraciones de que me ama desinteresadamente.

 

Dios cuenta conmigo para construir su Reino.

El Reino de Dios es el sumun de la perfección a la que podemos aspirar.

Es la fraternidad llevada a su máxima manifestación.

Para construir tal situación ha querido contar con nuestra colaboración.

Es, desde lo que somos, que vamos construyendo el Reino de Dios que, entre nosotros, crece entre luces y sombras.

Podría imponerlo con su sola voluntad pero hacer tal cosa iría en contra de su dinámica de salvación que nos quiere tener como protagonistas necesarios.

Cada vez que nos comprometemos con la puesta en práctica de una obra que ayuda a la dignificación de alguien estamos construyendo trozos de Reino.

Cada vez que nos animamos a salir a la intemperie y ayudar desinteresadamente a ser mejor persona estamos construyendo trozos de Reino.

Jamás perdemos nuestra condición de personas y, por ello, en oportunidades colaboramos en el crecimiento del Reino como, también, podemos actuar desbaratando el Reino.

¿Cómo puede contar conmigo si estoy colmado de defectos?

¿Cómo puede contar conmigo si soy tan incoherente?

El Reino de Dios se construye desde nuestro actuar y ello debería involucrarnos en una tarea que va más allá de nosotros mismos.

 

Dios nos necesita

Nos puede resultar increíble que Él pueda llegar a tal grado de cercanía como para necesitarnos.

Es que siempre actúa valiéndose de algo o de alguien para llegar a todos.

Dios jamás se nos impone ni avasalla. Requiere de nuestra libertad para actuar junto a nosotros y desde nosotros.

Dios siempre nos necesita para llegar a esos rincones de la vida donde el ser humano le está necesitando.

 

Estas realidades deberían hacer que nuestros días sean un flipar constantemente porque nada nos puede resultar tan gratificante como para saber que nos mira y nos tiene en cuenta de tal manera.  

 

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