Reflexiones

Para todos


Con el paso del tiempo fue surgiendo la pregunta.

Con el paso del tiempo fueron surgiendo personas interesadas en vivir a Jesús.

¿Había venido, únicamente, para el pueblo judío?

¿Había que pertenecer a la nación judía para vivir a Jesús?

Había quienes sostenían que, únicamente, había venido “para las ovejas descarriadas del pueblo de Israel.

Estaban los que estaban convencidos de que la buena nueva de Jesús no se podía limitar a unos pocos.

Jesús nunca había pretendido fundar una religión.

Lo suyo se basaba en la humanización de la Ley del pueblo judío.

Lo suyo se centraba en la presentación de Dios cercano y pleno de amor.

Por momentos parecía como que se cerraba en su pueblo.

Por momentos parecía que se abría a todas las personas de buena voluntad.

Con el paso del tiempo esas preguntas se hicieron posiciones enfrentadas y se debía buscar un consenso.

Se llegó a la convicción de que había venido para todos sin distingos de razas.

Se llegó a la certeza de que para seguir a Jesús no era necesario pasar por la circuncisión sino, simplemente, reconocerlo e intentar vivirlo.

Jesús no es propiedad de algunos.

Jesús no se encierra en una doctrina religiosa.

Jesús es, por sobre todas las cosas, un estilo de vida que nos colma como personas y nos permite vivir a Dios con nosotros.

Jesús es un compromiso de vida para todos.

Por sobre los acontecimientos de su vida nos dice de un modo de relacionarnos con todo y con todos para que sea imitado.

Es el que no juzga y comprende.

Es el que no condena sino que brinda nuevas oportunidades.

Es el que antepone el bien común a lo individual.

Es el que no pone la Ley antes que las personas.

Es el que no se busca a si mismo sino la libertad del ser humano.

Es el que se brinda sin esperar a cambio.

Es el que mira más las actitudes que las teorías.

Jesús no es un utópico sino que con su vida nos muestra que es posible.

Todo será cuestión de ponerse en un proceso de intentos constantes.

 En Jesús se puede ver con absoluta claridad lo que es posible para el ser humano.

Él no es el que eleva la humanidad a lo de Dios sino el que nos acerca lo de Dios.

No lo acerca tanto que, hecho hombre, habitó entre nosotros.

Lo de Jesús no es para algunos especiales elegidos.

Lo de Jesús es para todo ser humano que quiera intentarlo.

Es posible porque en esa tarea no se está en soledad sino que Dios está con nosotros.

No vino para algunos sino que vino para todos.

Basta con tener un corazón dispuesto a intentarlo y un coraje suficiente como para no bajar los brazos.

Serán muchas las veces que se deberá volver a comenzar.

Serán muchas las veces que se sentirá no es para uno.

Pero, también, muchas las veces que los intentos logrados muestran que vale la pena continuar intentándolo.

Lo de Jesús es plenitud para el ser humano y todos estamos llamados a buscarlo.

 

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