Reflexiones

Salpicón


Conversaba con la señora que se encarga de cocinarles sobre la comida que debía hacer.

Se acercó una joven, que coordina con ella las comidas, y le hizo algunos comentarios.

Me invitó a comer con ellos puesto que habrían de tener “salpicón de pollo”

Yo sabía no habría de aceptar la invitación pero igualmente le dije que me gustaba con abundancia de verduras.

Por lo general no como verduras por lo que mi comentario despertó la sonrisa de la cocinera.

La joven, desconocedora de mi no simpatía por las verduras, se explayó en todas las verduras que habría de tener el salpicón.

Me retiré diciéndole que, ante tanta verdura, habría de considerar su invitación.

Ella quedó conversando con la cocinera.

Rato después me vuelvo a encontrar con la joven que, la cocinera le había dicho de mí no gusto por las verduras, me hace saber que ya no me espera puesto que no habré de ir a comer salpicón

La actividad desarrollada por ellos es un verdadero salpicón.

Deben dormir en salones de clase donde se han desparramado colchones.

La comodidad de los “dormitorios” es mínima ya que privacidad es mínima.

Nada más levantarse y ya deben comenzar con un instante de oración.

Luego el desayuno donde encontrarán lo que hay y no lo que les gusta.

Poco rato después una de las actividades fuertes como lo es el trabajo de reflexión que ocupa gran parte de la mañana.

Concluye esta actividad con la eucaristía donde celebran a ese Jesús con el que están conviviendo.

La eucaristía y el almuerzo donde continúan celebrando el convivir y el compartir.

Un rato de descanso que, por lo general, se utiliza para ultimar detalles de la próxima actividad.

Cuando el sol “pica en pila” (al decir del Sabalero) se van para los barrios a realizar “la recorrida”

“La recorrida” es pasar por diversas cuadras de los barrios deteniéndose en las casas de los chicos que se han integrado a la actividad y marchar con ellos hasta el lugar donde todos se han de encontrar.

No hay lugar para el no tengo ganas o el estoy cansado.

No hay espacio para el “hace mucho calor” o “queda muy lejos”

La actividad y el devolver los chicos a sus hogares. Volver a donde están instalados.

A medida van pasando los días el retorno se vuelve más lento ya que se va acumulando el cansancio.

Las ganas de llegar y bañarse se va postergando por un llegar, tirarse en el suelo y conversar intercambiando experiencias.

Luego de la cena un rato de oración en “las buenas noches” y rato libre para el encuentro.

El “yo” se hace trizas para dejar mucho espacio a lo “nuestro”

La causa que los nuclea no permite muchos personalismos ya que mucha convivencia.

Lo de ellos es un salpicón construido en base a ese dejar de lado el “yo” para que predomine “la misión”

Lo particular se encuentra al servicio de la actividad y con alegría y responsabilidad juvenil lo viven.

Siempre hay una actividad. Siempre hay un ejercicio de renuncia personal.

Lo de ellos es un salpicón mucho más sustancioso y necesario que el “salpicón de pollo” con el que me habían invitado a comer.

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