Reflexiones

Dadme alas para volar


Ante aquel pedido no pude menos que esbozar una sonrisa.

No puedes pedir se te den más alas de las que ya posees.

Todo ser humano, posee en su interior, un par de alas.

Son alas perfectas y adecuadas para que pueda volar.

Son alas conforme la realidad de cada uno y nunca fallan.

Son alas que permiten un vuelo muy alto y prolongado.

Son alas que ayudan, sin lugar a dudas, a remontarse hasta el sol.

Son alas que hacen que los sueños puedan hacerse realidad.

Lo único que debe hacerse es hurgar en el interior de cada uno y permitir que las mismas crezcan.

Tus alas están en tu sonrisa grande por la que se llega a tu entrega generosa.

Tus alas están en esa sonrisa brillante que sabes brindar desinteresadamente.

Tus alas están en tus ojos grandes que miran involucrándose.

Tus alas están en tus ojos grandes que miran con cercanía y delicadeza.

Tus alas están en tu entrega plena de dedicación.

Tus alas están en tus renuncias comprometidas y comprometedoras.

Tus alas están en tu alegría desbordada de ternuras.

Tus alas están en tus sueños de ser útil a la causa de Jesús.

Tus alas están en la dedicación que pones en tu servicio a otros.

No busques lejos de vos esas alas que te permitirán volar.

En cada uno de tus sueños está la posibilidad de encontrarte con tus mejores alas.

Esas que te permitirán volar en libertad y madurez.

Esas que te harán jamás renunciar a lo que eres.

Esas que te ayudarán a desafiar los vientos que siempre se encuentran cuando vueles a la intemperie.

Tus vuelos te harán volar por sobre las nubes y no perder de vista, jamás, al sol.

Ese sol que se torna exigente y siempre pide un poco más pero que constantemente está más cercano.

Ese sol que ayuda a acomodar correctamente las plumas y a planear adecuadamente.

Ese sol que entibia el corazón y lo vuelve más cercano a las necesidades de los demás.

No pidas alas, deja que las tuyas crezcan, se desarrollen un algo más y te ayuden a continuar volando.

No pidas alas puesto que las mismas se encuentran en vos.

No pretendas las alas que otros poseen.

No dejes de valorar esas que son tuyas y te hacen tan particular.

No permitas que la gratitud  caiga de tu corazón por las alas que te han sido dadas.

No tengas temor de agitar tus alas y volar plena de realización.

Usa tus alas para que te ayuden a ser plenamente vos.

Usa tus alas para ir  constantemente, al encuentro de los demás puesto que siempre habrá alguien esperándote.

Sin duda habrás de perder algunas plumas en alguno de tus vuelos. No te preocupe tal cosa.

Ello hace que nazcan plumas nuevas y las mismas son más resistentes que las anteriores.

Eso sí, nunca permitas te intenten cortar las alas.

Una persona sin sueños es alguien que pierde la alegría de vivir y la audacia de la búsqueda de la autenticidad.

No pidas alas. Están en vos para conducirte a la felicidad.   

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