Reflexiones

Su historia


Alguien con algo de imaginación podría encontrar, en su historia, motivos para un buen guión.

Posee muchos y diversos elementos como para descubrir una historia con rasgos muy comunes y elementos fuera de lo común.

Su edad dice de una vida que recién entra en lo que se considera edad adulta.

Pero por su estilo de vida, sin duda, hace tiempo dejó la juventud.

Creció en las afueras de la ciudad donde el contacto con la naturaleza resulta muy importante.

Allí aprendió de aves y sus gustos y de quinta y sus empeños.

Fue, allí, donde aprendió del estudio y de las enseñanzas de la vida.

A fuerza de trabajos y esfuerzos fue haciéndose un lugar en el hoy.

Un día conoció “la pasta” y su vida cambió.

Fue teniendo dificultades en su casa hasta que, un día, le echaron de la misma.

Rodó por cuanta vivienda deshabitada podía encontrar.

Siempre la misma historia. Alguien avisaba de un intruso, la policía se hacía presente y le solicitaba se retirase de tal lugar.

Para volver a su casa debía dejar de consumir y ello no le resultaba sencillo.

Muchos empeños realizó en pos de lograr tal cosa pero jamás pudo lograrlo.

Varios kilómetros supo correr a los efectos de cansarse y derrotar el deseo de consumir.

La dependencia pudo más que sus esfuerzos.

Durante un tiempo supo dormir acurrucado en el fondo de la casa de su madre dentro de una heladera fuera de uso.

Una tormenta nocturna le hizo ser descubierto y deber abandonar tal lugar.

Le dieron para pernoctar en la caja de un camión donde el frío era un poco menor que a la intemperie.

Consiguió alguna pieza en alguna pensión pero, al cabo de un tiempo, por diversas razones, debió abandonar.

Pese a todo ello nunca dejó su disponibilidad a dar una mano o su mantenerse limpio y presentable.

Siempre está dispuesto para responder a lo que se le pueda necesitar y colaborar desinteresadamente.

En oportunidades se le escucha hablar pleno de optimismo con respecto a su poder revertir la situación en la que se encuentra y que no es de su agrado.

Casi inmediatamente algo le sucede que le hace continuar en su prolongado estar desconforme con su realidad.

Ello, ilusiones y frustraciones no le impiden continuar con una sonrisa a flor de piel y la constante convicción de que puede salir adelante.

Hoy lo suyo se limita a unos pesos como cuida coches y una rudimentaria carpa con la que se instala noche a noche en las cercanías de la costa.

No se engaña con respecto a su realidad.

Frente a ello uno, mil veces, se pregunta cómo poder ayudarle.

Quizás no se necesite de mucho para ayudarle puesto que uno sabe de su voluntad a ayudarse.

Pero, mientras tanto, no es difícil suponer lo nada fácil de su vivir.

Me dirán que está así porque ello ha sido lo que se ha buscado.

Me dirán que hay que dejarle hasta que esté totalmente dispuesto a cambiar su suerte.

Me dirán y sé que sería muy cómodo quedarse en calidad de observador de su destino.

Algo debo realizar aunque lejos, muy lejos, estoy de poder realizar algo por él.  

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