Reflexiones

Dios no se enoja


Llamaron para consultarme.

Con la ayuda de la persona que está encargada de esa parte del barrio estaban preparando la eucaristía donde tres chicos van a recibir su bautismo.

“Nos sugirió este texto que dice que a Dios se le fue el enojo y ahora está contento”

Como suelo no entender mucho pregunté: “¿Y eso que tiene que ver con el bautismo?”.

“Nos dijo que es lo Dios ante ellos que no estaban bautizados”

“¿Y quieren que yo diga que Dios no se enoja por eso? ¡Nada que ver!”.

Creo en  Dios que es infinitamente más bueno que nosotros, profundamente respetuoso de nuestras determinaciones y con suficiente paciencia como para esperarnos toda la vida.

Creo en Dios siempre dispuesto a buscarnos, a hacernos saber de su amor y a nunca darse por vencido.

Creo en Dios que se alegra profundamente con la conversión de un pecador mientras noventa y nueve justos están a resguardo.

Creo en Dios que está muy lejos de guiarse por nuestra lógica y constantemente está dispuesto a sorprendernos con sus muestras de amor.

Creo en el rostro paterno de Dios que se empeña en acercarnos Jesucristo y no en los comportamientos humanos que el Antiguo Testamento se encarga de trasladar a Dios.

No creo en un Dios que se impone por temor sino en Dios que nos convence con su justo amor.

Sé que creer en un Dios que llenase de miedo sería mucho más fácil de vivir que ese Dios al que amo que respeta mi libertad.

Por coherencia con ese respeto por la libertad de sus hijos no puedo imaginarme a Dios enojado.

Podremos desagradarle con nuestras conductas.

Podremos ignorarle con nuestros comportamientos.

Pero...... ¿enojarle?

Si Dios se enojase con tres niños por no estar bautizados ¿qué queda para mí?

Soy adulto y, por lo tanto, se supone, soy responsable de mis actos y con ellos muchísimas veces he ofendido a mi prójimo que es, sin duda, la forma más corriente de ofender a Dios.

Pese a mis muchos errores, debo confesarlo, tal vez producto de una gran ignorancia, jamás supuse a Dios enojado conmigo.

¿De estar enojado por qué siempre me ha brindado una nueva oportunidad?

Sin lugar a dudas porque en su amor quiere verme actuando correctamente.

Porque me ama me conoce y por ello sabe que puedo y debo brindarme muchísimo más.

De enojarse encontrará muchísimas más razones que las pobres razones que pueden alegar tres niños porque no están bautizados.

Razón le daremos los adultos cuando seguimos apostando a la violencia como forma de dirimir nuestras diferencias.

Razón le brindamos los adultos cuando continuamos haciendo a los niños víctimas de nuestros errores.

Razón le brindamos los adultos cuando consideramos a los demás por lo que tienen y no por lo que verdaderamente son.

Razón le brindamos los adultos cuando con tantísima facilidad nos olvidamos de los pobres o somos indiferentes ante su situación.

Razón e brindamos los cristianos cuando hacemos consistir nuestro ser de cristianos en meras prácticas o en palabras desprovistas de obras.

Sin lugar a dudas son razones de mucho más peso y, sin embargo, estoy convencido que ni por ninguna de esas razones o por muchas más que podamos esgrimir, se enoja.

Sobradamente sé que Dios es bueno pero que ello no es sinónimo de tonto.

Dios es inmensamente justo pero ello no implica que se enoje.

No, lejos muy lejos de mí el pensar en Dios enojándose.

Si Él así se comportase ¿para qué esforzarme yo por intentar cambiar o mejorar mi carácter?

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